Algunas veces hemos podido observar que existen personas que a pesar de estar atravesando por dificultades siempre tienen una sonrisa dibujada en su rostro, sin embargo, hay otras que frente a situaciones similares o aún en situaciones normales muestran un gesto adusto y agrio.  Evidentemente el primer grupo de personas adoptan una actitud positiva, vale decir que, a pesar de las situaciones complicadas siempre demuestran un comportamiento positivo y mantienen la esperanza de solucionar cualquier tipo de problema.

Definitivamente todos queremos ser parte del grupo de gente positiva, pero ¿qué sucede con los que no tienen esta habilidad desarrollada? ¿Será que estarán destinados a tener una actitud de lamento y desmotivación?

Lo cierto es que la actitud positiva es una habilidad que podemos aprenderla y cultivarla. Ser positivos es el no permitir que los pensamientos negativos nos nublen nuestra visión siendo conscientes de que las cosas a veces no estarán a nuestro favor, pero, que finalmente saldremos adelante.

Si ya estamos convencidos y comprometidos a  un cambio de actitud, los invito a seguir la misma ruta con que ejercitamos nuestros cuerpo, en un gym,  para estar en forma.  En este caso definamos la rutina y cambio de hábitos que nos ayudarán a tener una actitud abierta y receptiva que nos permita tomar mejores decisiones, pero sobre todo que nos lleve a ser personas felices.

A continuación, comparto algunos hábitos que pueden ayudar para conseguir un cambio de actitud:

  • Iniciar el día con un agradecimiento. Esto nos ayudará a comenzar el día con el ánimo adecuado y mantenernos en el hoy.  Es importante agradecer por las pequeñas cosas que hacen de nuestra vida más fácil y llevadera.
  • Hacer ejercicio. El ejercicio es clave para tener una buena actitud por que nos activas las endorfinas, que son las hormonas de la felicidad-
  • Frecuentar y rodearse de personas positivas. Está comprobado que las emociones se contagian, por tanto, la buena energía también. El estar frecuentando gente con buena actitud será una excelente motivación para copiar ese estilo de vida.
  • Entender que nuestra realidad es determinada por nosotros mismos. Tomando consciencia que la forma cómo reaccionamos ante el mundo exterior será la que determine nuestra realidad. Por tanto, ante un determinado suceso,  nosotros somos quienes elegimos que éste se convierta en una experiencia positiva o negativa.
  • Determinar nuestros pensamientos a través de nuestro lenguaje. Pequeños cambios en la forma de expresarnos pueden cambiar nuestra forma de pensar.  Responder ante un saludo amablemente no sólo implica que respondes a los otros sino que nos estamos respondiendo a nosotros mismos.
  • Demostrar aprecio por otros. Demostrar agradecimiento y/o reconocimiento a personas que han realizado un buen trabajo o una buena acción. Es importante recordar que una de las principales reglas para recibir primero es dar.
  • Detener los pensamientos negativos. Los pensamientos negativos siempre se harán presente, la clave está en que cada vez que aparezcan tengamos una herramienta o estrategia para interrumpirlos, por ejemplo, una canción, una actividad, meditación, etc.
  • Vivir con gratitud. En el día a día siempre nos ocurren cosas positivas que muchas veces las ignoramos.  Tratemos de anotar las cosas positivas que nos suceden y al final del día expresemos a nosotros mismos agradecimiento por ello.

 

Se dice que para crear un hábito debes ejercitarlo durante 66 días, es decir hacer la misma cosa durante todos estos días hasta que se convierta en una costumbre.  Por otro lado, si demostrar una actitud positiva produce felicidad y buena disposición para nuestra vida, ¿no crees que vale la pena empezar a hacerlo?

 

 

Doris Cayo

Coach Ejecutiva.

 

 

 

 

Comparte aquí