Probablemente en los últimos meses sientes que has creado el hábito en ti, de posponer tareas o actividades aun cuando esto pueda significar, que estás yendo en contra de tus propios intereses.  A esto se le llama Procrastinar que, aunque en muchos confunden como holgazanería o flojera, científicamente se ha comprobado que en la procrastinación intervienen varias partes del cerebro, en especial del sistema límbico, que es el responsable de nuestras conductas y emociones.

Según Judson Brewer, Director de Investigación e Innovación en el Centro de Plenitud Mental de la Universidad de Brown, “nuestros cerebros siempre están buscando recompensas relativas. Si tenemos un círculo de hábitos alrededor de la procrastinación pero no hemos encontrado una mejor recompensa, nuestro cerebro continuará haciéndolo una y otra vez hasta que le demos algo mejor que hacer”

Entre las consecuencias de la procrastinación está la pérdida de productividad o bajo rendimiento, reducción de autoestima e inseguridad, decremento de salud mental, en resumen, todo aquello que nos anula como persona.

La buena noticia que te queremos dar es que es posible revertir este hábito, dándole a nuestro cerebro una mejor y más grande oferta.  Desde ya podrías empezar, identificando aquellas emociones que te llevan a la postergación reemplazándolas por aquellas que te lleven a ejecutarlas.  Verás que cuando lo vayas consiguiendo, te sentirás diferente y poco a poco iras recuperando la seguridad en ti mismo.  Si es tu caso, te invitamos a asumir este desafío personal y cuando o logres, RECOMPENSATE

Doris Cayo || Consultora / Coach Ejecutiva

Alquimia Consultores

Comparte aquí